El Chacal ha elegido el 25 de agosto, Día de la Liberación de París, para realizar la más audaz y difícil tarea que se le haya encomendado jamás a nadie. Media Europa es alertada: miles de cables telegráficos se cruzan en endiablada y frenética carrera para prevenir sin despertar sospechas, para averiguar datos, para atar cabos... El apelativo de Chacal se debe precisamente a esa ferocidad implacable, a esa astucia sutil que lo hace escurrirse entre los dedos de sus perseguidores, sin perder de vista a su presa.
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